La persona con fuerza de voluntad posee la determinación y el arrojo necesarios para seguir por el camino que se ha propuesto, por duro que sea. Resiste la tentación momentánea en pro de lograr un objetivo más satisfactorio.
Y eso lo ha logrado progresivamente, ejercitando la fuerza de voluntad (que recordamos que funciona como un músculo).
Olvídate de que la fuerza de voluntad es un rasgo de la personalidad que tienen unas personas sí y otras no.
A continuación comentamos estrategias sencillas para fortalecer ese músculo que, cuando está en forma, contribuye a que vivamos menos estresados y más contentos.
1. Jugar a la ofensiva
A lo largo del día estamos expuestos a muchas tentaciones. Comer, dormir, descansar del trabajo suelen ser las más comunes.
El doctor Baumeister, que fue quien comparó la fuerza de voluntad con un músculo, descubrió al respecto que la gente con un mayor autocontrol suele pasar menos tiempo resistiendo tentaciones que la gente más “débil”. ¿Cuál es el truco?
La gente con más autocontrol no se desgasta tanto (quizás por eso tienen más). Ellos procuran evitar las tentaciones anticipándose a ellas. Suelen prever las posibles dificultades y ajustar su plan de acuerdo a las mismas.
Un ejemplo: Alguien que evita poner la televisión mientras trabaja, cuando sabe que se va a distraer con ella.
Cada cual tendrá sus debilidades. Pero está claro que es más fácil evitar una tentación que resistirse a ella.
2. No poner a prueba la voluntad en medio de la tormenta
Esto se refiere a que, cuando uno atraviesa un período particularmente estresante, es una mala idea demandarse a sí mismo fuerza de voluntad. Esta energía se está necesitando para superar la tormenta, que es lo prioritario.
Por ejemplo: Ante un cambio radical en la situación laboral o una ruptura de pareja, ¿es buena idea proponerse dejar de fumar? No, no es el momento más indicado.
Si es posible, elige los momentos vitales más tranquilos para proponerte objetivos que te demandarán mucho autocontrol.
Claro, uno nunca sabe qué pasará mañana. Lo mismo la vida da un vuelco. La idea es que es preferible comenzar cuando no se está en plena tormenta.
3. No procrastinar
Se dice muy fácil, pero lo cierto es que la mayoría procrastinamos. Básicamente, necesitamos sentirnos mejor y, por impulso, elegimos hacer otra cosa en lugar de lo más pesado.
Ante esto, no hay de otra que enfrentar el problema. Aquí, una batería de ideas anti-procrastinación y un grito de guerra: ¡¡¡A trabajaaaaaar!!!
4. Recordar qué es lo prioritario
Lo primero siempre es la salud: comer bien, descansar, etc. Es más fácil tener fuerza de voluntad cuando el cuerpo está bien cuidado.
5. Ponerlo por escrito
Parece una tontería, pero ¿cuántos grandes proyectos se habrán ido a pique sólo por un resbalón?
Imagina que estás llevando a cabo un régimen para perder peso. Anotas en un cuadernillo tu evolución y cómo lo estás llevando. Todo va bien, pero en esta semana has engordado un poco.
Obviamente, no pasa nada. Sigues adelante, porque tu progreso consta por escrito y tú puedes ver que, durante varios meses, tu esfuerzo ha funcionado.
Posiblemente, si no hubieras anotado nada, te desanimarías más con el último dato (eso, si no mandas el régimen a la porra) y te dirías: “Es que no tengo fuerza de voluntad“.
Claro que la tienes. ¿No has visto todo lo que has progresado en los últimos meses? 
(Nota, por si acaso: Un régimen de adelgazamiento siempre ha de estar supervisado por un profesional.)
6. Premiarse
Sí, señor. ¡Qué bien sabe el trabajo bien hecho!
Nos merecemos una recompensa personal y proporcionada al logro. Si hay otras, mejor, pero la nuestra nadie nos la quita.
Elige esos pequeños premios o alicientes con los que homenajearte y celebrar el triunfo de tu fuerza de voluntad. Esto también la fortalece. 
Fuente: Prevention.com.
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